CHERNÓBIL: LA PEOR DE LAS GUERRAS


Foto: GETTY IMAGES

El 26 de abril de 1986 una serie de explosiones destruyeron el reactor y el edificio del cuarto bloque energético de la Central Eléctrica de Chernóbil en Ucrania. Fue el desastre nuclear más grande en la historia de la humanidad causada por un cúmulo de errores humanos. En su momento, fue uno de los proyectos más prestigiosos, pero la planta se construyó de manera precipitada y los reactores presentaban un fallo de diseño. La Unión Soviética no tenía un sistema independiente de inspección y evaluación de la seguridad en las instalaciones nucleares. Tampoco existía un plan de contingencia para un desastre de esta magnitud porque nadie creía que algún accidente podía suceder. En Chernóbil antes de la explosión se respiraba muerte. Constantemente se detectaba en el viento actividad radiactiva en la zona, pero se ignoraba. Basto menos de una semana para que se convirtiera en un problema global en donde más de 8.4 millones de personas fueron expuestas a la radiación derivada de las explosiones.


La contaminación provocada por el accidente ha tenido graves efectos en la salud de las personas expuestas a la radiación. En un inicio, se utilizaron robots para limpiar la zona contaminada, pero no soportaban las altas dosis de radiación, por lo que se utilizaron personas, conocidas como liquidadores, para realizar esta labor. Más de 800,000 liquidadores participaron en las tareas de limpieza y desescombre de la zona sin saber los efectos que tendrían en su salud. Se calcula que el 75% de los miembros de estas brigadas murieron en los años posteriores a la explosión y los sobrevivientes enfermaron. Cada año incrementa en la región incrementa el número de registros de enfermos de cáncer y personas con deficiencias mentales, disfunciones neuropsicológicas y mutaciones genéticas. Sin embargo, es complicado calcular la cifra exacta de las muertes que resultaron de este desastre, así como los impactos en la salud mental y las generaciones posteriores.


En medio de la incertidumbre, al menos 350,000 personas fueron evacuadas sin imaginar que dejaban sus hogares para nunca volver. Científicos estiman que la zona que rodea la central no será habitable hasta dentro de 24,000 años. Por otro lado, las consecuencias se extienden a las áreas políticas y económicas. El accidente aceleró el fin de la Unión Soviética y se estima que el costo de los daños rebasa los 210,000 millones de euros. Chernóbil retomó el debate sobre el uso de la energía nuclear e impulsó un movimiento antinuclear internacional debido a los efectos negativos del uso, desarrollo y expansión de esta tecnología. Aunque se han realizado mejoras significativas en los aspectos de la seguridad en diferentes plantas nucleares del mundo, en 2015 científicos del Instituto EHT en Suiza realizaron un estudio que establece que la probabilidad de que ocurra un desastre nuclear grave en alguna parte del mundo antes de 2050 es del 50%.


Fueron pocas las personas que pudieron dar testimonio de lo vivido antes de morir o enfermarse debido a los efectos de la radiación. Pocos se enteraron de lo que realmente sucedió. En ese entonces, los médicos, el gobierno y los medios de comunicación mentían. Los documentos y cualquier tipo de evidencia se destruyeron, por lo que muchas cifras se desconocen debido a la presión política por ocultar la verdadera dimensión del problema. Se vivió en completa ignorancia la peor catástrofe nuclear del siglo XX. A diferencia de otros eventos, se había alcanzado algo nunca antes visto, peor que cualquier guerra. Chernóbil fue un suceso en el que nadie sabía qué temer y qué no temer, una guerra en la que se debía vencer a la física y al átomo.


Actualmente, se ha completado una primera fase de la construcción de una nueva estructura que pretende contener los restos radiactivos, mientras se reemplaza el sarcófago anterior. Sin embargo, los eventos de la historian han hecho de Chernóbil, una vez más, una zona de una potencial catástrofe. La reciente toma de la central nuclear de Chernóbil por el ejército ruso, así como su descuido por el conflicto entre Ucrania y Rusia suscitan preocupación por la seguridad nuclear. El peligro de la contaminación nuclear seguirá siendo alto mientras se continué con esta guerra. Más allá de las mejores en el diseño de las instalaciones nucleares, se debe retomar la importancia de la seguridad y el factor humano para evitar otra tragedia. Pese a las lecciones de Chernóbil, el saber acumulado de la experiencia pasada parece haber quedado en el olvido ante la fragilidad de la memoria humana.

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