INDIFERENCIA ELECTORAL EN MÉXICO

En una democracia, el voto es la herramienta más eficaz que tiene un ciudadano para poder ejercer su poder. El voto es una condición necesaria para que un sistema político sea democrático. Los ciudadanos tienen el derecho a participar de manera libre y sin presiones para elegir a sus representantes. A través del voto ejercen su poder  y, por lo tanto, la legitimidad del gobierno está representada por el sistema electoral. La democracia va más allá del voto ya que es necesario contar con instituciones, procesos y leyes que garanticen el derecho al voto y su correcto ejercicio. Sin embargo, aunque el voto no es el único elemento que caracteriza a una democracia, está directamente relacionado con la capacidad de las instituciones políticas y sociales.

El pasado domingo 2 de junio se llevó a cabo la jornada del proceso electoral 2018-2019 en donde se eligieron 148 cargos públicos en seis entidades del país: Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo, Puebla y Tamaulipas. En Baja California y Puebla renovaron a su gobernador, mientras que en los estados restantes se renovaron las alcaldías y congreso.  Lo que caracterizó esta jornada electoral fue la baja participación. En todas estas entidades el  abstencionismo ganó y ha dejado en evidencia el poco interés que tiene la población por ejercer su derecho al voto y elegir a sus gobernantes.

El abstencionismo es un reflejo de la debilidad ciudadana y no de debilidad de la clase política como suele pensarse. Debemos aprender que, aunque la abstención electoral es síntoma de la falta de legitimidad de un sistema político, no la soluciona, sino que la profundiza y consolida. Además, el abstencionismo es contraproducente con la renovación política. Cuando la participación electoral es baja, las elecciones las ganan quienes logran movilizar más a sus grupos. Estos grupos tienen convicciones específicas y, por ende, el candidato termina apelando principalmente a ese grupo objetivo. De manera general, el abstencionismo tiene consecuencias políticas y sociales mucho más graves  que hará falta analizar con mayor profundidad.

Aunque son muchos los motivos por los cuales la participación ha disminuido, especialmente debido al incumplimiento de las propuestas políticas y los frecuentes actos de corrupción, ejercer el voto es un deber. Creer que no votar ayuda a cambiar las cosas es no entender cómo funciona la democracia. Lo que justifica el sistema democrático es el voto. Si a los ciudadanos no les interesa participar y si el resultado les es indiferente, nos estamos acercando a la idea de que la democracia no sirve y lo que justifica el sistema democrático es el voto. Es nuestra obligación como electores evaluar cada una de las propuestas y ejercer nuestro derecho a elegir. Abstenerse es fruto de una decisión libre, pero no quiere decir que la abstención electoral no tenga graves consecuencias en la esfera política, económica y social de toda sociedad.

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Alessia Ramponi © 2020