ELECCIONES 2018: (IN)CERTIDUMBRE DEMOCRÁTCIA (Opinión)

A pocos días de la elección presidencial, los mexicanos vivimos un momento de total incertidumbre. Las encuestas son claras y un gran porcentaje de mexicanos temen lo peor. Lo importante de las encuestas es entender qué explican los números que muestran. La ventaja de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sobre los demás candidatos explica la demanda política del país, es decir, lo que piensan y exigen los ciudadanos mexicanos. En este contexto, comparto la opinión del analista político Javier Tello y me parece relevante difundir cuatro de sus argumentos para comprender el panorama político actual. De esta manera, será más fácil entender por qué probablemente AMLO será el próximo presidente de México y cómo el candidato Ricardo Anaya es el único con posibilidades de vencerlo.

La demanda política actual se caracteriza por el hartazgo ciudadano, la demanda populista, la agenda temática compleja y la volatilidad del voto. En primer lugar, el hartazgo genera un voto anti sistémico y surge a raíz de casos como Ayotzinapa, la Casa Blanca, Duarte y Tlatlaya, por mencionar algunos. Como consecuencia, se beneficia al candidato que argumenta desde hace años que el sistema es disfuncional y la élite es parte del problema. En segundo lugar, existe una demanda de populismo y no una oferta de populismo como se suele pensar. Existe la sensación de que el gobierno no cumple con su función de brindar servicios básicos como seguridad o educación de manera eficiente. Además, el sistema no permite la movilidad social y la falta de oportunidades demuestra que el sistema no funciona. La demanda populista hace que la credibilidad del populismo aumente y que la gente vuelva menos adversa al riesgo con tal de que las cosas cambien. Aunque no existiera AMLO, dado el contexto político, económico y social actual, esta demanda de populismo seguiría existiendo.

En tercer lugar, la complejidad de la agenda temática ha dado lugar a una crisis de representación. La mayoría de los votantes consideran que sus intereses son representados. Por ello, el debate actual no es ideológico ni de política pública, sino que es un debate sobre la viabilidad del sistema. La compleja agenda que existe está basada en temas detonados por escándalos y arrastra los mismos retos desde hace décadas como la pobreza. Por último, la volatilidad del voto vuelve aún más compleja esta elección. La impresionante cantidad de información que tenemos es difícil de procesar y muchas veces es falsa. Los errores y aciertos valen más que en otras elecciones. Además, las redes sociales juegan un papel fundamental en la opinión y forma de expresarse de los votantes.

AMLO se beneficia de los puntos brevemente descritos y es una razón importante por la cual encabeza las encuestas. Aun así, analistas como Tello creen que existen escenarios con baja probabilidad pero con posibilidad de que no gane la elección. Esto significa que alguien más debe quitarle a AMLO los votos que tiene actualmente. A diferencia de otros candidatos, Ricardo Anaya es el candidato con más posibilidades de cambiar esta narrativa debido a su flexibilidad. Esto le permite conectar con la gente, canalizar el hartazgo, generar contenido confiable e incluso le brinda la oportunidad de ofrecer propuestas lo suficientemente anti-sistémicas para convencer a un porcentaje del electorado para votar por él. Asimismo, su estrategia del voto útil busca unir a los votantes que creen que AMLO está equivocado o lo consideran un enemigo. Sin embargo, es importante tomar en cuenta que sus estrategias enfrentan obstáculos prácticos y queda poco tiempo antes de la votación.

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Alessia Ramponi © 2020