CRISIS POR EL ACEITE DE PALMA

Aunque probablemente conozcamos muy poco acerca del aceite de palma, lo consumimos diariamente. Un sinfín de productos procesados de la industria alimentaria y cosmética lo contienen. Lo encontramos en productos de marcas como Starbucks, Nestlé, L'Oreal, Colgate, McDonald’s, Bimbo, Ferrero entre muchas otras. El aceite de palma se obtiene a partir de los frutos de la palma africana. En el Sudeste Asiático se produce más del 80% de la producción mundial de aceite de palma siendo Indonesia y Malasia los mayores productores. Aunque es muy fácil de producir a un bajo costo, su enorme popularidad y gran demanda internacional han causado graves problemas medioambientales. El aceite de palma nos cuenta una historia de deforestación, explotación laboral y desplazamiento de especies locales.

El mayor problema es la manera en la que se produce y manufactura. El cultivo de aceite de palma es el principal factor que contribuye a la destrucción de selvas en Indonesia y Malasia. Cada vez más hectáreas de selvas son taladas para la siembre exclusiva de la palma africana. Según la revista Natural Climate Change, entre el 2000 y 2012, se deforestaron más de seis millones de hectáreas en Indonesia mientras que  Malasia perdió el 14.4% de su superficie selvática. Como consecuencia, hay más emisiones de dióxido de carbono y la pérdida de la diversidad de especies.

El orangután es una de las especies más amenazadas debido al desarrollo insostenible del cultivo de la palma africana. Su hábitat natural se ha visto destruido y los trabajadores de las plantaciones los expulsan al verlos como un obstáculo para sus cultivos ya que destruyen las plantas de palma para encontrar alimento. Organismos internacionales han denunciado a través de videos cómo estos animales son atropellados por las excavadoras, capturados, golpeados o asesinados. En muchos casos son vendidos en el mercado negro de fauna salvaje. Según el gobierno de Indonesia, más de 50 mil orangutanes han muerto como consecuencia de la deforestación provocada por los cultivos de la palma africana. Si la deforestación continúa a este ritmo, el orangután podría extinguirse en los próximos años.

Ya que el aceite de palma es un producto económicamente beneficioso y sostenible, ni las empresas ni las poblaciones locales quieren prohibirlo completamente. El aceite de palma genera ingresos para los pequeños agricultores y es una vía de escape de la pobreza. Por ende, se han hecho esfuerzos internacionales para asegurar las condiciones tanto laborales como medioambientales para su producción. Desde 2008 existe el aceite de palma certificado y marcas como Nutella se han comprometido a utilizar aceite sostenible proveniente de plantaciones que no deforestan selvas. Aun así, los avances en esta cuestión son mínimos. El 80% del aceite de palma producido mundialmente no está certificado y se consigue de manera ilegal a costa de la flora y fauna local.

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Alessia Ramponi © 2020