CONFLICTO EN NAGORNO KARABAJ: UNA PAZ IMPOSIBLE

Durante más de veinte años, Armenia y Azerbaiyán se han enfrentado por el control de la región de Nagorno Karabaj. Este territorio está ubicado dentro de Azerbaiyán, pero tiene una población en su mayoría armenia. El conflicto tiene sus raíces desde la época de la Unión Soviética, donde se propició la creación de la región autónoma de Nagorno Karabaj dentro de la República Socialista de Azerbaiyán. Desde 1994 el enclave ejerce su independencia de facto, a pesar de que ningún país del mundo reconoce su legitimidad. Desde hace décadas quiere separarse y unirse a su vecino armenio.

La caída de la Unión Soviética dio lugar a nuevos países independientes y con ellos llegaron los viejos conflictos. Con la desintegración de la Unión Soviética, los armenios del Karabaj intentaron integrarse a la recién independizada República de Armenia. Sin embargo, el gobierno de Azerbaiyán, también recientemente independizado, no aceptó esta petición ya que supone la pérdida de más del 20% de su territorio. Por ende, Azerbaiyán siempre se respalda en el principio de integridad territorial para reclamar esta parte. Este es un principio fundamental de derecho internacional que evoca el derecho de un Estado de preservar intacto su territorio ante la intervención exterior. Sin una solución probable, ambos siguen inmersos en un conflicto que no ve la luz al final del túnel.

El conflicto de Nagorno Karabaj va más allá de la mera disputa por el territorio debido al impacto directo que tiene en la estabilidad en la región. Este conflicto involucra a países vecinos como Turquía, Rusia e Irán. Por una parte, Turquía es un gran aliado de Azerbaiyán y le ha ofrecido apoyo militar y asesoría en este conflicto. Por otra parte, a Rusia le preocupa que Azerbaiyán sea un actor clave para transportar petróleo a Europa con ayuda de Turquía a través de canales que no incluyen a Rusia. Por ende, es el garante de la seguridad de Armenia. Rusia promovió un acuerdo en 2010 en el que establece que, en caso de que el conflicto llegue a escalar, se permite a las fuerzas rusas moverse por territorio armenio con el fin de garantizar la seguridad en la región.

Tanto Azerbaiyán como Armenia reclaman este territorio, pero la gente que habita en Nagorno Karabaj o cerca de la frontera son quienes realmente sufren las consecuencias de este conflicto. Se estima que esta disputa ha generado más de un millón de desplazados. A pesar de la poca difusión en medios internacionales de este conflicto, Armenia y Azerbaiyán libran una guerra que parece no tener fin. Ante la dificultad de resolver el conflicto, se creó el Grupo de Minsk, un grupo de países miembros de la OSCE, que preside la búsqueda de medios para resolver exclusivamente el conflicto de Nagorno Karabaj. Sin embargo, hasta la fecha, no se ve una paz posible.

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Alessia Ramponi © 2020