EL INTERMINABLE CONFLICTO EN CACHEMIRA

En 1947 la partición de la antigua India Británica supuso la división del territorio entre los Estados que actualmente son India, de mayoría hindú, y Pakistán, de mayoría musulmana. La mala gestión desde la retirada del gobierno británico dio lugar a la falta de consenso en torno a diversas disputas territoriales como el caso de Cachemira, ubicado en la frontera entre India y Pakistán. Esta situación desencadenó enfrentamientos armados y ambos países continúan su lucha por el territorio. Cachemira se ha convertido en uno de los conflictos más longevos del mundo.

Debido a su ubicación geográfica, el territorio de Cachemira estaba condicionado a incorporarse a uno u otro país. Se esperaba que Jammu y Cachemira, al igual que otras regiones de mayoría musulmana, se anexaran a Pakistán, pero se firmó un acuerdo para que formaran parte de India. Dada la indeterminación del territorio, el artículo 370 fue incorporado a la Constitución de India poco después de la partición británica con el fin de otorgar autonomía a Jammu y Cachemira. Actualmente la administración de Jammu y Cachemira pertenece a India, mientras que la administración de Azad Kashmir pertenece a Pakistán.

El conflicto de Cachemira tiene sus orígenes en la confrontación étnica y religiosa que no fue resuelta durante el proceso de descolonización. Cachemira es una pieza clave para entender las relaciones entre India y Pakistán que se caracterizan por la constante rivalidad y la desconfianza. La situación entre ambas naciones empeoró el 5 de agosto del 2019 cuando el Parlamento indio revocó el artículo 370 de la Constitución y votó a favor de desprender Jammu y Cachemira de la autonomía reconocida. De esta manera, India planea incorporar permanentemente el territorio cachemiro que controla.

El Primer Ministro de India, Narendra Modi, pertenece al partido nacionalista hindú BJP cuyo discurso ha mezclado de forma consistente la unidad india basada en su elemento hindú y el rechazo a las minorías como musulmanes o cristianos. Su reciente campaña política de reelección se formó en torno al fervor patriota en contra Pakistán y una de sus propuestas principales fue la integración total de Cachemira a India. Aunque estas medidas son populares entre la población de su país, en Cachemira las consecuencias de estas acciones han desencadenado una ola de violencia interminable.

Como consecuencia, miles de soldados han sido desplegados y las autoridades impusieron el toque de queda, así como la prohibición de comunicación y viaje. El Primer Ministro de Pakistán, Imran Khan, condenó la situación en la región y declaró a Jammu y Cachemira la prisión al aire libre más grande del mundo. Khan denunció estas medidas a través de organismos internacionales, mientras que India alega que es un tema interno. Estas disposiciones, además de agravar las relaciones bilaterales, prevén acrecentar los nacionalismos en ambos países lo que amenaza la estabilidad y paz regional. La continuidad del conflicto es la evidencia de una política exterior que no ha madurado ni aprendido de los errores del pasado. El reto ahora para ambos países es evitar que la situación siga escalando hasta salirse completamente de control.

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Alessia Ramponi © 2020