CHERNÓBIL: LA PEOR DE LAS GUERRAS

El 26 de abril de 1986 una serie de explosiones destruyeron el reactor y el edificio del cuarto bloque energético de la Central Eléctrica de Chernóbil en Ucrania. Aunque la explosión ocurrió en Chernóbil, basto menos de una semana para que se convirtiera en un problema global. Fue el desastre nuclear más grande en la historia de la humanidad causada por un cúmulo de errores humanos. La construcción se construyó de manera precipitada. Los técnicos montaron la instalación a distancia. Las planchas se unían con la ayuda de robots y grúas, de ahí que hubiera grietas. Las zonas defectuosas y agrietadas superaban los 200 m2. En Chernóbil antes de la explosión se respiraba muerte ya que con el viento se detectaba actividad radiactiva en la zona. Han pasado más de veinte años y este suceso sigue marcando nuestra historia ya que su fatídico legado seguirá presente en el área durante los próximos 24,000 años.

El accidente en la central nuclear de Chernóbil fue el más grave en la historia de la energía nuclear en términos de exposición de la población a la radiación. No existía un plan de contingencia para un desastre de esta magnitud porque nadie creía que podía suceder. En un inicio se utilizaron robots para limpiar la zona contaminada, pero no soportaban las altas dosis de radiación, por lo que se utilizaron soldados para realizar esta labor. Se estima que 800,000 personas participaron en las tareas de limpieza y desescombre de la zona. Aproximadamente el 75% de los miembros de estas brigadas murieron en los años posteriores a la explosión. En general, calcular la cifra de muertos de Chernóbil es imposible. Desconocemos las cifras. Se mantienen en secreto. Hasta la fecha, cada año crece el número de enfermos de cáncer en la región, así como de personas con deficiencias mentales, disfunciones neuropsicológica y mutaciones genéticas. Los niños nacidos en la región tienen un mayor índice de defectos congénitos y retraso mental.

Las personas que vivieron esta catástrofe dieron testimonios mínimos antes de enfermarse o morir debido a la radiación. Pocos se enteraron de lo que realmente sucedió. En ese entonces, los médicos mentían, el gobierno mentía, los medios de comunicación mentían. Todos mentían. Los documentos y cualquier tipo de evidencia se destruyeron. Se vivió en completa ignorancia la peor catástrofe nuclear del siglo. A diferencia de otros eventos, se vivió el sentimiento de que se había alcanzado algo nunca antes visto, peor que cualquier guerra. Chernóbil  fue un suceso en el que nadie sabía qué temer y qué no temer, una guerra en la que se debía vencer a la física y al átomo. Nunca había pasado algo parecido, un horror del que seguimos ignorándolo casi todo. Todos nos hemos vuelto más sabios después de Chernóbil.

Chernóbil retomó el debate sobre el uso de la energía nuclear y modificó la manera en la que se ve la energía atómica en el mundo. Después de Chernóbil hubo un incremento de la oposición a esta industria en diversos países respecto a la adopción de decisiones políticas sobre la energía nuclear. Aunque se han realizado mejoras significativas en los aspectos de la seguridad, en 2015 científicos del Instituto EHT en Suiza realizaron un estudio que establece que la probabilidad de que ocurra un desastre nuclear grave en alguna parte del mundo antes de 2050 es del 50%. Al final del día, un error humano derivó en la peor catástrofe tecnológica del siglo XX y las preguntan se mantienen igual ¿Qué tanto control tiene el hombre sobre la energía nuclear? ¿Quién fue el verdadero culpable de esta tragedia? ¿Qué nos sigue enseñando Chernóbil? ¿Ya aprendimos la lección?

  • White Instagram Icon

Alessia Ramponi © 2020